sábado, 10 de diciembre de 2016

Sobre todos mis temores que son mi fortuna.

 La tierra gira, impersonal, tranquila,
Se alimenta de dolor, pasión, amor, vigor
 es espectadora de nuestras lágrimas,
pero no se detiene a secarlas.
Continúa en su actividad  rotatoria.

La imaginación nos engendró a nosotros y nosotros a ella,
así sucesivamente siguiendo la lógica del principio y el fin,
del huevo y la gallina,
de si pienso y luego existo,
 si existo y luego pienso
 o si ya no pienso, sólo existo.

Ya el tiempo desvistió todo lo que alguna vez tuvo vestido,
ya nos habitó y nos desoló jardines y patios
a esta existencia tan intempestiva
 pero tan casualmente correcta,
 no sabemos todavía si amarla u odiarla

Finalmente y para comenzar:
De una competencia entre millones venimos
y para una competencia habremos de morir,
 luchando para no ser olvidados y fecundar  la inmortalidad.

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