lunes, 12 de octubre de 2015

Ojalá.

Ojalá las hojas del árbol se caigan sabiendo que se caen porque ya fueron y vendrán mejores,
 pero cuando se está seco y frágil no se piensa en primaveras. 

Und

Me gustaría que la nieve cayera sobre mi corazón y lo convirtiera todo blanco y todo congelado y que el segundo del reloj cayera también sobre mí y me permitiera entender la lógica de su eternidad. 

Me gustaría entender hacia dónde van mis puntos suspensivos...

El arte de untar

Es media noche y me puse a pasear un rato, (al principio muy intencionada de hacerlo) por esas rutas que le llevan a uno al rincón de los recuerdos.

Hay uno en especial con quien casi todos los días suelo dialogar. Pero de hecho hace un buen tiempo la intensidad con la que hablábamos fue disminuyendo.
Tal vez porque somos 'animales emocionales' y entonces solemos adoptar una postura mientras enterramos lo que nos ocurrió como si fuese un pedazo de cualquier cosa, cualquier cosa vieja.

Los recuerdos son para recordarlos bien.
Son para untarlos en las decisiones diarias.
Untarlos con sutileza. Como si se tratara de todo un arte.
El arte de untar bien el recuerdo, de untarlo sobre una decisión.

Me antojé de tostada, de una tostada untada con queso crema.
Pero no puedo comer lo que quiero ahora.
Porque hoy he comido como un marrano, además no existe ni el queso crema ni la tostada en mi casa....Como si fuera poco  sigo delgada.

Yo debería ser bailarina de ballet. Pero el único acercamiento que llegaré a tener con el ballet será el de mis momentos eufóricos donde quiero ser de todo. ¡UNA ARTISTA!
Y estoy frente a videos en youtube, imaginándome ahí. Siendo ésto, aquello y lo otro.
Pero simplemente estoy sentada, sin bañar, despeinada, llena de pereza y de dolor en la espalda.

Pero soy hermosa, no quiero que me opaques.





miércoles, 26 de agosto de 2015

shh



Nuestra cotidianidad día a día nos susurra con voces ensordecedoras sobre aquello que no poseemos.


El conjunto de necesidades que tenemos cada uno como individuo se rebela cada vez que un evento específico detona la guerra, ésa guerra que nos recuerda ante todo lo que NO somos.


Crecimos en una sociedad que nos grita en cada esquina, en cada centro comercial, en cada cajero automático, en cada tienda de ropa, en cada maniquí, en cada comercial de televisión, en cada tendencia, en cada canción , en cada película, en cada linda chica, en cada exitoso hombre, en cada billetera vacía, en cada compra imposible; lo que NO somos.


Qué pasaría si el mundo resaltara más a menudo lo que somos, lo que ya poseemos, qué pasaría si el mensaje cotidiano no nos tratara de arruinar el día, ni los esfuerzos que con cada pedazo de nuestro corazón hacemos por ser.


Qué pasaría si el mundo no tratara de descalificar lo que soy ofreciéndome cada vez más millones de millones de alternativas vanidosas y efímeras de lo que podría llegar a ser.


Qué pasaría si cada uno de nosotros, desde nuestro interior, decidimos poco a poco entender que somos suficientes, que no necesitamos ajustarnos a las velocidades extenuantes con las que corren las tendencias, las demandas de belleza, de éxito, de dinero, de poder.


Qué pasaría si comenzamos a focalizar nuestra atención en lo que en ESTE momento es nuestro, en lo que ahora mismo poseemos, qué pasaría si decidimos rasgar el velo enceguecedor de las exigencias irreales del mundo en el que vivimos y comenzamos a vernos a nosotros mismos con toda la riqueza interior que más allá que una significación cliché, es lo único real y permanente que poseemos.


Tal vez respiraríamos, descansaríamos. Viviríamos.

jueves, 23 de julio de 2015

Cómo explicar la dinamita que soy.
Para mí, para ti.

Cómo salir de esta guerra que yo misma me declaré sin lastimarme, sin lastimar a alguien más.


Pain

La mejor forma de abrazar el dolor es acostado, contrayendo el cuerpo mientras también se
contrae el corazón, hasta sentirlo arrugado, hasta sentir una compresión insoportable que termine en
llanto.

Duele el alma y cuando duele el alma duele todo. Duele el cuerpo, duele la inefable soledad con la que irremediablemente se cuenta en momentos donde el universo mismo conspira a favor de que cada sonido, cada bocanada de aire, cada aroma, cada imagen, se vista de auténtica melancolía, la más elegante y sutil melancolía.

Duele tanto la incoherencia que me atrapa, me atrapa y me arrincona, no me deja razonar ni entender lo que ocurre.

Y es que habemos seres tan rotos a quienes nos ha costado sangre ser algo medianamente equilibrado, a quienes nos ha costado millares de renuncias, renuncias a casi todo lo que hemos sido porque casi todo lo que solemos ser, está mal.

¿Cómo no confundirse con quien se es si hemos renunciado a todo lo que solíamos poseer?


Hay una necesidad que cabalga por mi corazón, una necesidad de desfragmentarme, pero entonces la culpa me ata el corazón, lo asfixia y me falta el aire, me falta la vida.
Me confunde mi imperfección, me confunden las voces de atrás porque no se callan y todo lo que escucho es que cada paso que doy es incorrecto, flojo e incierto.