jueves, 23 de julio de 2015

Cómo explicar la dinamita que soy.
Para mí, para ti.

Cómo salir de esta guerra que yo misma me declaré sin lastimarme, sin lastimar a alguien más.


Pain

La mejor forma de abrazar el dolor es acostado, contrayendo el cuerpo mientras también se
contrae el corazón, hasta sentirlo arrugado, hasta sentir una compresión insoportable que termine en
llanto.

Duele el alma y cuando duele el alma duele todo. Duele el cuerpo, duele la inefable soledad con la que irremediablemente se cuenta en momentos donde el universo mismo conspira a favor de que cada sonido, cada bocanada de aire, cada aroma, cada imagen, se vista de auténtica melancolía, la más elegante y sutil melancolía.

Duele tanto la incoherencia que me atrapa, me atrapa y me arrincona, no me deja razonar ni entender lo que ocurre.

Y es que habemos seres tan rotos a quienes nos ha costado sangre ser algo medianamente equilibrado, a quienes nos ha costado millares de renuncias, renuncias a casi todo lo que hemos sido porque casi todo lo que solemos ser, está mal.

¿Cómo no confundirse con quien se es si hemos renunciado a todo lo que solíamos poseer?


Hay una necesidad que cabalga por mi corazón, una necesidad de desfragmentarme, pero entonces la culpa me ata el corazón, lo asfixia y me falta el aire, me falta la vida.
Me confunde mi imperfección, me confunden las voces de atrás porque no se callan y todo lo que escucho es que cada paso que doy es incorrecto, flojo e incierto. 

sábado, 20 de junio de 2015

Despierta

Entraba a la cocina el animal, clavó sus ojos en ella, y  sus ojos le decían palabras mayúsculas, sus ojos le gritaban con la más brillante idiotez: ¿Qué estás haciendo?


Mientras lavaba los platos, ella recibió la mirada del animal y consigo  la puñalada de la culpa que le atravesaba desde sus más inocentes pensamientos, hasta sus más efímeros planes, atravesaba lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer, se enredaba en los múltiples hilos de su identidad, los cortaba,  desangraba sus ilusiones y finalmente, ponía en agonía sus decisiones.

De repente, apareció la hermosa. Quien pronunció las palabras más dulces e inexpertas de su desgraciada inocencia:

¿Sabes?, desafortunadamente no escogemos lo que seremos. Desafortunadamente vamos creciendo y el mundo nos empalaga de todo lo que no deseamos ser. Después, año tras año va apareciendo la más descarada incoherencia  y cinco mil  dedos que apuntan en todas las direcciones y se mueven en todas las dimensiones, están al frente tuyo y te dicen que debes ser muchas cosas que jamás has sido, que jamás has aprendido a ser. Entonces te frustras, te frustras porque no puedes escapar ni correr al ritmo de ese afán de perfección, te frustras porque no puedes corresponder al beso de la cordura.

Como si fuera poco, cuando de pronto logras cambiar algo con lo que no estabas cómodo y te sientes pleno, entonces eres ávaro y desenfrenadamente vas  vaciándote de lo que eres mientras vas comiéndote ideales utópicos de lo que quieres ser.

Al final escribirás un libro que hable acerca de los errores que cometiste en medio de la guerra endémica que se libró en tu alma y entonces tu desgracia será la fortuna de muchos y entonces tú respirarás paz porque estarás en medio de arrugas, de mejillas marcadas por lágrimas impotentes, de un corazón que aun con toda la carga que representó tener una vida que llevar en sus lomos,  luchó y fue lo mejor que pudo.

Calma, que ésta es la primera vez que estás soñando ésto, no tienes que saber qué hacer.



miércoles, 17 de junio de 2015

domingo, 14 de junio de 2015

Hola

No grites más, no grites más que me estás dejando sorda. Me dejas sorda y entonces nunca más podré escucharme.

En el afán se van enredando mis pies con la maraña que se me olvidó limpiar antes de tener la osadía más cobarde de todas y lanzarme a correr. 

Volvió el viento de paz que de fondo trae una melodía suave y delicada que me abraza el alma, me acaricia el corazón y me dice que me acuerde a quién pertenece el papel y el lápiz, me dice que no cometa el peor de los crímenes, que ponga cuchillo a mi dolor y no le permita hacerse vida. 

Soy tan grande cuando lo recuerdo. 
¡Mira cuánto brillo destilo a través del cristal de mis lágrimas!  


jueves, 11 de junio de 2015