jueves, 7 de mayo de 2015

No quiero



No quiero encontrarme básica.


No quiero encontrarme pintoretrasada de las mil ciento cuarenta y cinco banalidades que mi alrededor pide.



De rodillas me pide que luche año tras año por creer que soy y no ser.



Si nos quedamos atrapados como víctimas de la hecatombe de los días oscuros, qué será de nuestra esperanza. De nuestro color, de nuestro amarillo. De nuestro rosa. De nuestro terracota.

Qué será de nuestra poesía, de nuestra cursilería, de nuestra utopía, de nuestro cliché, de nuestro propósito, de nuestra eternidad, de nuestra esencia.






¿Qué será lo que habrá hecho para almuerzo mi mamá?

lunes, 4 de mayo de 2015

Nm

Dejo que me salgan las más profundas letras.
Incluso las más rebuscadas, las más escondidas. 
Las más tímidas, las más temidas.
Las más poderosas, las más cargadas. 
Las más vívidas, las más fugaces. 

A diferencia tuya, yo no tengo miedo de sacarte. 
De hacerle frente al universo de sentimientos que me suscita tu presencia. 
Desafiarlos y echarlos, porque a la final, ya no sirven más.

Me funcionó muy bien guardarte en un rincón intocable de mi alma.
Pero si vuelves y me tocas las fibras de ése rincón, echas a perderlo todo. 
Y yo no quiero andar desarmando lo que tanto me costó construir. 
Sé vivir sin ti muy bien. Sé ser realmente feliz sin ti. 
Pero sin que vengas a evocar memorias de un amor que murió hace años. 
No me antojes de lo que no existe más. 

Llevo una bolsa de frases cliché recicladas y  desentonadas que me han dicho cuánto valgo la pena y lo hermosa mujer que soy. Una falacia más. 

Soy el reto de tu virilidad. Soy la mujer que te da miedo amar. 

No necesitas consolarme. Ni disculparte de ser lo que eres ni de lo que hoy es tu vida.
Tú lo elegiste, vívelo.

Hay una sala de espera en donde se encuentran todos los que alguna vez amaron de verdad, con un amor que se untaron hasta el por siempre. Una sala de espera de enamorados que guardan si quiera una pizca de esperanza de que su amor entre por esa puerta. Ya me voy. 

Amores cojos. Cojos porque alguno de los dos camina mal, no lleva el ritmo de la pata enamorada y llena de expectativas. 

Ya te había olvidado de alguna manera muy poderosa y saludable. Pero aún anhelaba un encuentro milagroso entre nosotros.

Ahora que te he contemplado de cerca después de tanto tiempo, me doy cuenta de que es hora de dejarte ir completo. Me doy cuenta y acepto que yo no fui, ni soy, ni seré la mujer de tus luchas, ni de tus ganas de perseguir, aun con la innegable belleza que representaron las experiencias vividas, eso no nos alimentó el corazón ni las expectativas en una misma medida a los dos.

Me voy queriéndote como siempre, con el deseo de verte feliz y lleno de vida. 
Pero con la decisión de dejarnos ir y enterrar mi amor y mi deseo de ti en el mismo espacio y tiempo donde tú decidiste irte y abandonarnos. 

No te odio, jamás lo haré. 








miércoles, 22 de abril de 2015

Después de tanta sinceridad viene la necesidad de exhibición.

Cuando se escribe sin pretensiones uno logra una introspección casi que perfecta.
El latido del corazón va haciendo juego con cada idea, con cada palabra, con cada frase,
Las letras comienzan a ser como espejos de cada tormenta, de cada desespero, de cada anhelo, de cada esperanza que en uno se encuentra.

Pero claro, si se hiciera público todo lo que uno escribe con la previa motivación de guardarlo para sí,  se vería distorsionada la transparencia de lo que somos por la posibilidad de un espectador.

Mira lo que se avecina a la vuelta de la esquina viene Diego rumbeando.



lunes, 20 de abril de 2015

¿Recuerdas cuando la felicidad estaba al alcance de mis manos jugueteando sobre los pedazos de lluvia recién caídos sobre los carros?

¿Recuerdas cuando íbamos descubriendo nuevos sabores de dicha, en lo simple, en lo sencillo, en lo absurdo?

Pues ahora la felicidad nos saluda de lejos, mientras caminamos con nuestro millar de líos, nos saluda de lejos y nos invita a que la probemos, que la probemos de nuevo como la solíamos probar, con nuestro sentido agudo del gusto. Un gusto que el exosto (la ache se me escapa en la duda) ahumado y molesto de la vida nos ha distorsionado.

Prueba una bocanada de felicidad. Pruébala. 

La vida vale la pena lucharla de tu mano. 

domingo, 19 de abril de 2015

Bird

La vida es esto.
La vida es ver lo que no veíamos en el momento que no esperamos.

Hay situaciones a las que no le comprenderemos su completo significado hasta que los años pasen y nos enseñen el por qué.

Para encontrarse hay que abandonarse una y otra vez. Una y otra vez.
Son las alas que van recogiendo poderío en las situaciones con mala cara.

Las palabras se me escapan de entre los pensamientos, se escurren, como si no quisieran ser capturadas, como si no quisieran ser recordadas, como si supieran que este dolor no es digno de ser evocado en líneas.

Estoy hecha de amor y pasión y de ganas de vivir.
Estoy hecha de ganas de derrotar.
Estoy hecha de vida.

martes, 14 de abril de 2015

S

Si te contara cuán difícil es que una lágrima se asome por mis ventanas. 
¡No lo creerías!  

La soledad que martirizó mis pies mientras tocaban el pasto, la soledad que solía susurrarme tormentas de mentiras pueden ser las manos de Dios cuando necesitamos despegar el corazón de miedos pegachentos. 

Me encanta la osadía con la que andas por la vida, siendo la fuerza de tu debilidad. Caminando con paso pertinente y mirada que penetra en la eternidad de los ojos celestiales que has conocido y han sido tu dicha. 

Si me preguntas quién soy, te diré que soy una hija con sonrisa de diamante, no sé y de wolframio. ¡Mírame! 

Soy tan hermosa... 
con mi espada, como toda una guerrera, tumbando tus mentiras. 

Desea

A veces hay mucho más que desear, más que un abrazo o que el dulce sabor de un beso de amor verdadero.
A veces hay algo más que desear, más que sentir, más que ver una herida que ya no duele más. 

A veces hay algo más que desear, más que el anhelo cansado y despreciado que ha andado buscando ser en donde no debe. 

A veces hay algo más que desear que encontrar el espejo de quien somos en el ojo al que le falla la capacidad para reconocer la belleza. 

No veas más para atrás, mujer mía. 
No te atrevas a ver más para atrás. Éso es arrastrar los años, arrastrarlos por un abismo de imposibilidades espacio- temporales. 

Hay mucho más que desear, desea algo diferente, que me duele ver cómo te pierdes deseando todo menos lo debido.